LA CÚRCUMA: UN ANTIINFLAMATORIO POTENTE

cúrcuma para las úlceras
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La cúrcuma es usada para curar lesiones digestivas y para mucho más…

 

 

La cúrcuma, que pertenece a la familia del jenjibre y crece en climas tropicales ha sido utilizada en medicina china como analgésico, para aliviar el dolor y para reducir los efectos de las lesiones y hematomas.

En la medicina ayurvédica se usa para tratar gases intestinales, dificultades menstruales, hemorragias, dolor de muelas, cólicos y hematomas. También ha sido usada para elaborar cataplasmas que se aplican contra el dolor y la inflamación, como en el caso del dolor de las articulaciones provocado por inflamación.

En Occidente se le reconocen cada día nuevas propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, y siguen las investigaciones que estudian sus beneficios en una diversidad de enfermedades caracterizadas por la inflamación de los tejidos.

Propiedades antiinflamatorias de la cúrcuma

La acción de esta planta guarda un cierto parecido con la de la cortisona. Reduce la liberación de los mediadores inflamatorios, estimula la producción de cortisona de las glándulas adrenales e inhibe la respuesta de los neutrófilos a diversos estímulos involucrados en el proceso de la inflamación. Por ello podemos decir que la cúrcuma y su principio activo, la curcumina, tiene una acción antiinflamatoria comparable a la cortisona sin que se le asocien los efectos secundarios que se atribuyen a ésta.

Diversos estudios han mostrado la utilidad de la cúrcuma en reducir las molestias en pacientes con artritis reumatoide. También se la relaciona con la protección gastrointestinal  siempre y cuando se tome en la dosis adecuada. Recientemente se publicó un estudio que revela sus beneficios sobre la mucosa intestinal en enfermos de síndrome de colon irritable, que observaron una mejoría de los síntomas de sus problemas digestivos, especialmente de los espasmos intestinales y de los gases.

La Universidad de Nuevo México ha publicado este año, en la revista American Journal of Physiology, un trabajo sobre los efectos del extracto de cúrcuma, en la Enfermedad de Crohn .

Otra enfermedad, la Colitis Ulcerosa , también ha sido objeto de un estudio. En Mayo, del año pasado, un equipo de investigadores de la India, publicó un trabajo en The British Journal of Pharmacology sobre el efecto protector de la cúrcuma en un modelo experimental de colitis. Lo que Dr Uki y su equipo observó en primer lugar fue que la planta era capaz de frenar los efectos catabólicos de enzimas específicas y los mediadores inflamatorios, incluyendo la producción de óxido nítrico (NO).

Además de su gran poder antiinflamatorio, se está estudiando también su capacidad para proteger el hígado, su gran poder antioxidante, su probable efecto preventivo contra la colelitiasis y su conocido potencial antimicrobiano y fungicida.

Actualmente están en estudio sus propiedades anticancerígenas. La curcumina es antimutagénica, se ha probado que reduce los niveles de mutágenos urinarios e inhibe la formación de nitrosaminas, compuestos que se forman a partir de la ingestión de diversos tóxicos y que son altamente cancerígenos. Sin embargo, se precisan más estudios clínicos para poder evaluar sus efectos respecto a la prevención del cáncer.

Aumenta las defensas naturales del cuerpo, los niveles de glutatión y otros sulfhidrilos no proteicos y actúa directamente sobre varias enzimas y material genético.

Dosificación

La dosis recomendada es entre 500 mg y 1.000 mg del extracto seco de raíz estandarizado, el cual debe contener un 95% de curcumina. Como antiinflamatorio: 400-600mg hasta 3 veces al día con una base de lípidos como aceite de pescado, GLA o lecitina, para optimizar la absorción, con las comidas principales.

Toxicidad

La cúrcuma parece ser bastante segura en las dosis recomendadas. Sin embargo existen algunas evidencias que sugieren que altas dosis no deben ser ingeridas por personas con cálculos biliares, dado que los cálculos biliares pueden inhibir el flujo de la bilis.

Uso terapéutico

•  Artritis Reumatoide.
•  Inflamación especialmente en hombro, rodilla y codo (tendinitis, bursitis, codo de tenista y hombro congelado).
•  Aterosclerosis
•  Daños hepáticos por sustancias tóxicas
•  Colitis ulcerosa
•  Enfermedad de Crohn.
•  Colelitiasis
•  Úlcera gástrica
•  Síndrome de Colon Irritable
•  En estudio: Cáncer (en especial de tracto digestivo)

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